14 de diciembre de 2007

Roma


Lo bueno de trabajar para una compañía como General Electric es que conoces sitios que la gente ni ha imaginado con ver. Zonas pequeñas que casi no figuran en los mapas, fuera de áreas turísticas y que en ocasiones se disfrutan mucho más de lo que uno puede imaginar. Pero, por supuesto, esto tiene también sus contras. He pasado por algunos de ellos y no quiero hacer mención de los sitios asquerosos y deprimentes en los que he estado. Pero una cosa curiosa, si bien se acaba uno conociendo al dedillo los aeropuertos de las grandes capitales,... estas ciudades suelen ser unas completas desconocidas. Así, he pasado muchas veces por Fiumiccino, pero no conocía Roma.


Y a ello me puse. Con Silvia habíamos preparado el viaje con mucha antelación usando los puntos acumulados en la Iberia Plus. El hotel elegido por ella fue delicioso. Situado a un paso del Puente Sisto, peatonal y que comunicaba en 1 minuto con el Trastévere, barrio típico repleto de restaurantes y preciosos rincones. También estaba a 5 minutos del Campo di Fiore, una plaza con muchísima animación (diurna y nocturna) y varios restaurantes y "Wines Bars". Lo que me sorprendió dle centro de Roma es que, a pesar de ser grande, es bastante manejable. A destacar desde mi punto de vista... Fontana di Trevi y San Pedro del Vaticano. La Fontana es sencillamente enorme y, a pesar de estar un poco encajonada en una calle, sigue siendo absolutamente espectacular. Y qué decir de San Pedro del Vaticano... Magestuosa, enorme, sobrecogedora... La plaza en si misma ya impresiona pero entrar... Esa cúpula tan alta, la Piedad de Miguel Ángel allí colocada (pena que tan lejos). Quita el aliento.
Entre lo que no me gustó, el precio de la cerveza y los museos vaticanos. El precio de la cerveza ronda los 4 € por ¡quinto! Desesperante e inaudito. Y los museos vaticanos... Su horario es ridículo para la cantidad de gente que los visita. Me encantaron dentro las habitaciones de Rafael (genial la Escuela de Atenas) y la sala de los mapas. Decepcionante el cómo están organizados, la pinacoteca y, con matices, la Capilla Sixtina. Es cierto que esta última cumpla con las espectativas que se tiene de ella, especialmente si uno la ve en un día gris, sin luz artificial y rodeado de gente. Además, otra crítica que se puede hacer al museo es que te hacen acceder a ella justo por debajo del Juicio Final, con lo que ese impacto inicial lo pierdes al instante. En cualquier caso es una obra para disfrutar más lentamente,... posiblemente en una segunda visita, eso sí, sin tener que sufrir la visita de todo el museo y las colas kilométricas. Si no se soluciona yo personalmente no tengo intención de volver.
Y de lo que es Roma Roma, no hay que perderse el Trastévere y el Getto Judío. Para comer, para tomar unos vinos (que no cañas) o simplemente para pasear... son espectaculares.
Roma

21 de septiembre de 2007

Recomenzar

Caminante son tus huellas
el camino nada más;
caminante no hay camino
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas sobre el mar.
¿Paara que llamar caminos
a los surcos del azar?



Recomenzar... Tengo un problema con el blogger de Yahoo, en el que (no) solía escribir mis entradas. Como tengo la dudosa fortuna de pasar la mayor parte del tiempo en el trabajo mi navegación se hace a través del firewall que usa General Electric. Yahoo 360º no pasa dicho filtro con lo que no puedo realizar entradas. Así que, a pesar de haber otras opciones... uno se rinde a la fuerza de la inercia del sistema grande y pesado. Los blogs de Google son de lo más usado...

Muchas noticias desde aquella entrada en Abril de este año. Eso más una porción de Europa recorrida durante asignaciones... La parte más interesante después de pasar por La Coruña, Amorebieta, Granadilla de Abona y Tynagh (RI). A saber, me ha tocado descubrir una minúscula sección de Italia. Más concretamente de la Italia adriática y sureña. Dos ciudades, Foggia y Térmoli, que han supuesto una decepción y una agradable sorpresa, respectivamente. Foggia no es especialmente interesante. Creo de hecho que he regalado el "especialmente". Mal organizada, de tráfico caótico, de alrededores inhóspitos es quizás el último lugar que elegiría para vivir de los que conozco, sólo superada por Craig (CO) e Immingham (UK). La comida era buena pero he de reconocer que esperaba bastante más de Italia. Afortunadamente poco tiempo después vino a rescatarme una corta asignación en Térmoli. Se trata de una pequeña ciudad al norte de Foggia, pero ya mucho más cercana a pueblos mediterráneos españoles. Un casco histórico precioso, una playa digna de mención y buena comida, "pesce" especialmente. Agradable...

Y desde entonces Castellón. Me ha decepcionado bastante, la verdad. Es cierto que esperaba una zona muy industrial, y lo es, que había buenas playas, y las hay, que el hecho de tener Valencia relativamente cerca es una ventaja, y lo es. Pero la ciudad es bastante fea, no presenta un casco histórico digno de mención y el tráfico es diabólico. Eso sí, nada comparado con Térmoli. En restaurantes se pueden destacar los múltiples de la calle Ramón y Cajal y Don Rigodón, en la calle de Lagasca. En cuanto al Grau, localidad cercana a la ciudad pero en la misma playa, el Restaurante Mediterráneo tiene una carta y un ambiente muy especiales. Los demás, restaurantes del paseo marítimo de los cuales sólo he probado El Galeón, donde la paella estaba algo seca.

Y con ésto quiero dar un poco de cierre a este inicio. Muchos sitios, muchos caminos...